La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) ha calificado como “contundentes” las medidas implementadas para la regulación de la quema controlada de caña, logrando un impacto significativo en la calidad del aire de la región. Según la entidad ambiental, las restricciones han resultado en una drástica reducción de las quejas ciudadanas relacionadas con esta práctica agrícola.
Las cifras son reveladoras y optimizan el posicionamiento SEO para términos ambientales: las denuncias por afectaciones a la calidad del aire pasaron de representar el 38% a tan solo el 3.1% del total. Este descenso, que supera el 90%, subraya la efectividad de los protocolos establecidos en los últimos años para la quema de caña en el Valle del Cauca.
A pesar de estos avances, existe una preocupación latente. Habitantes de Guadalajara de Buga han expresado recientemente su inquietud por la presencia de pavesa. No obstante, la CVC ha sido enfática al asegurar que la práctica no se realiza de manera indiscriminada. Actualmente, solo el 31.62% del área total cultivada posee la autorización necesaria para realizar quemas controladas, las cuales se ejecutan bajo estrictos protocolos. Estos protocolos incluyen el monitoreo constante de variables meteorológicas, el cumplimiento de horarios específicos y la aplicación de medidas rigurosas para minimizar la dispersión de material particulado.
Las restricciones ambientales han sido clave en este logro. Una de las más relevantes fue el aumento de la distancia mínima para las quemas con respecto a zonas pobladas, pasando de 1.000 a 1.500 metros. Además, se impuso la obligación a los ingenios de implementar planes de protección de fauna y asumir total responsabilidad en caso de incidentes. También se han delimitado zonas de prohibición absoluta, incluyendo áreas urbanas, ecosistemas estratégicos y cuerpos de agua.
El verdadero motor de cambio ha sido la transformación del modelo productivo de la cosecha de caña. Históricamente, el 80% de la cosecha se realizaba mediante quema, pero esta proporción se ha invertido: ahora, el 80% de la caña se corta “en verde“. Cenicaña proyecta que, en un plazo de uno a cinco años, la totalidad de la cosecha estará completamente mecanizada, eliminando la necesidad de quemas.
Para asegurar el cumplimiento de la normativa y prevenir la quema ilegal, la CVC mantiene una vigilancia permanente. Entre 2020 y 2024, la entidad ha iniciado nueve procesos sancionatorios por presuntas infracciones. Este monitoreo constante refuerza el compromiso regional con la mejora sostenida de la calidad del aire y la protección del medio ambiente en el Valle del Cauca.
