En un paso significativo hacia la consolidación de economías legales, el Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) ratificaron un histórico acuerdo para la sustitución voluntaria de 30.000 hectáreas de cultivos de coca a nivel nacional, con un enfoque crucial en el Departamento de Nariño, donde se erradicarán 15.000 hectáreas.
El encuentro, celebrado en Inda Zabaleta, zona rural del Distrito Especial de Tumaco, estableció una hoja de ruta clara y verificable. El proceso contará con verificación internacional y una fecha de seguimiento fijada para el 31 de marzo de 2026, buscando asegurar la transparencia y el cumplimiento de los compromisos.
La esencia de este acuerdo radica en el liderazgo y la autonomía de las comunidades. Serán los campesinos, pueblos indígenas y consejos comunitarios afrodescendientes quienes guiarán la erradicación voluntaria de los cultivos ilícitos a través de asambleas territoriales. Un pilar fundamental es el compromiso de no resiembra y la protección del medio ambiente, elementos clave para la transformación territorial sostenible.
Walter Mendoza, vocero de la CNEB, enfatizó el respaldo al proceso y la necesidad de inversión social para hacerlo viable. “La transformación territorial solo será posible con inversión social, vías, educación, salud y comercialización de los nuevos productos”, afirmó Mendoza, destacando a las comunidades como las protagonistas.
Por su parte, Alex Javier González, Secretario de Paz, Convivencia y Seguridad Ciudadana de Nariño, reafirmó el compromiso de la Gobernación. “Desde la gobernación acompañaremos este proceso con inversión para garantizar transformación territorial”, señaló, respetando la autonomía de los actores territoriales.
El acuerdo también contempla el apoyo al resguardo indígena de Inda Zabaleta, incluyendo la proyección de obras de infraestructura y el impulso a la estrategia VIDA (Visión Integral de Desarrollo Alternativo), garantizando que la sustitución voluntaria no solo elimine la coca, sino que también siembre oportunidades de desarrollo integral para la región. Este pacto marca un hito en la búsqueda de la paz y la estabilidad económica en Nariño.
