La tradición culinaria de Nariño guarda una amplia variedad de tesoros gastronómicos que se siguen consumiendo en esta región y han logrado convertirse en embajadores nariñenses en otras regiones de Colombia. Tal es el caso de las empanadas de añejo, una verdadera delicia que deleita el paladar más exigente.
Las empanadas de añejo se remontan a la época de la colonia, cuando los conquistadores trajeron la carne de res a esta región colombiana. Los indígenas nariñenses incorporaron este nuevo ingrediente a su cocina y con su ingenio culinario crearon un original guiso, que con el paso del tiempo se ha convertido en un icono de la gastronomía de Nariño.
Las recetas para la preparación del añejo se han transmitido de generación en generación, logrando conservar este guiso, que tradicionalmente se preparaba para las festividades de fin de año, pero que, gracias a su gran popularidad, actualmente, las empanadas de añejo se consumen a diario, especialmente en el desayuno.
La elaboración de esta delicia nariñense comienza con la preparación del añejo, un guiso de carne, que ha sido añejada durante días o semanas, para luego ser aderezada con ajo, cebolla, cilantro, comino y achiote, y Cocinada a fuego lento, para que adquiera ese sabor único, intenso y complejo, que ha deleitado paladares desde tiempos ancestrales.
La masa de la empanada de añejo se prepara con maíz fermentado, uno de los productos más típicos de Nariño, que contribuye para darles a las empanadas de añejo ese toque especial que las hace únicas y realmente deliciosas.
