Mientras América Latina y el Caribe lidera las exportaciones mundiales de frutas y verduras, millones de personas en la región siguen sin acceder a una alimentación saludable.
Esa es la preocupante paradoja que revela el nuevo Informe sobre el Panorama de la Seguridad Alimentaria y las Dietas Saludables en América Latina y el Caribe, presentado por la Alianza de Bioversity International y el CIAT y el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá.
El estudio advierte que los países latinoamericanos no cumplen con los principios básicos de una dieta saludable: adecuada, balanceada, diversa y moderada. Además, evidencia un consumo insuficiente de frutas, verduras y legumbres, acompañado por un aumento sostenido de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Uno de los datos más preocupantes tiene que ver con el consumo de frutas y verduras. Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda ingerir 400 gramos diarios de estos alimentos, ningún país de la región alcanza ese nivel. En Colombia, por ejemplo, el promedio apenas llega a 100 gramos por persona al día.
“América Latina y el Caribe es líder mundial en la exportación de frutas y verduras, pero su propia población apenas las consume. Las políticas progresistas para desincentivar el consumo de comida ultraprocesada son un buen comienzo, pero no son suficientes”, afirmó Ramya Ambikapathi, autora principal del informe.
La investigadora agregó que el verdadero reto está en garantizar que los alimentos nutritivos “estén disponibles, sean asequibles y se conviertan en la primera opción en los hogares, las escuelas y los lugares de trabajo”.
Una región “sobreendulzada”
El informe también encendió las alarmas por el elevado consumo de azúcar en la región. Colombia aparece como el país con mayor ingesta diaria total de azúcar, con 109,8 gramos por persona, más del doble de los 45 gramos recomendados por la OMS.
Además, el 74,1% de los colombianos consume bebidas azucaradas diariamente, cifra que en otros países supera incluso el 90%.
Según el estudio, los hombres presentan mayores niveles de consumo de frituras, refrescos y alimentos azucarados frente a las mujeres, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas y malnutrición.
La inseguridad alimentaria golpea las ciudades
Otro de los hallazgos clave del informe es el crecimiento de la inseguridad alimentaria en zonas urbanas. El aumento del costo de vida, los bajos ingresos y las dificultades para acceder a alimentos nutritivos están agravando la situación en las ciudades de América Latina y el Caribe.
El documento también señala que la región presenta la mayor brecha de género en inseguridad alimentaria a nivel mundial, afectando principalmente a las mujeres y sus hogares.
“Millones de personas en la región no pueden costear dietas que cubran sus necesidades nutricionales, mientras otras están expuestas a entornos alimentarios que favorecen opciones poco saludables”, aseguró Fernanda Kroker.
La experta insistió en que es necesario construir sistemas alimentarios donde la opción saludable sea “la más fácil, la más disponible y la más asequible”.
Las organizaciones participantes coincidieron en que los resultados representan un llamado urgente para transformar los sistemas alimentarios de la región y fortalecer el trabajo conjunto entre gobiernos, academia y organismos internacionales para garantizar dietas saludables y sostenibles para toda la población.
