El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, ha planteado una audaz propuesta política y territorial, posicionando a su departamento como el escenario central para una nueva agenda de paz y cooperación entre Colombia y Estados Unidos. La iniciativa se presentó en una carta pública dirigida a los presidentes Gustavo Petro Urrego y Donald Trump, en el contexto de un encuentro programado para el 3 de febrero de 2026.
Bajo el título “Nariño: el epicentro de la nueva paz americana y el blindaje de la esperanza”, el documento propone el “Modelo Nariño” como una prueba pragmática de que las visiones de seguridad hemisférica del norte y la justicia social del sur no se excluyen, sino que se necesitan mutuamente. Escobar describe a Nariño como “una bisagra viva” que busca articular seguridad, diálogo social y la inversión internacional.
La propuesta se sustenta en resultados tangibles en materia de seguridad Nariño y transformación territorial. El gobernador destaca la reducción de la tasa de homicidios de 26,3 a 16,3 por cada 100.000 habitantes en dos años, y el logro de “cero acciones terroristas” en 2025. Además, cita el caso de Tumaco, un municipio que fue el de mayor siembra de coca durante 35 años, y que ahora avanza en la erradicación voluntaria de 2.800 hectáreas mediante acciones conjuntas. Este avance ha sacado a Tumaco del primer lugar en siembra de cultivos ilícitos.
El “Modelo Nariño” también integra los Diálogos Regionales de Paz, que han reportado resultados como acuerdos humanitarios y el compromiso de sustituir 20.000 hectáreas de coca por cultivos lícitos. El gobernador advierte contra cualquier retroceso, señalando que un eventual rompimiento de estos procesos podría significar un “escalamiento de la violencia”.
Finalmente, el mandatario insta a convertir al departamento en un “Escenario de Construcción de Confianza”, con un plan piloto que incluye inversión estratégica en el Puerto de Tumaco, impulso a la transición energética y proyectos de respuesta rápida. Escobar concluye que Nariño está listo para ser “el faro de una nueva era para la paz territorial”, esperando que la reunión entre Petro y Trump consolide un modelo de paz que el mundo reclama.
