El reciente incremento del 23 % en el salario mínimo para 2026, que fijó el sueldo básico en $1.750.905 (sin auxilio de transporte), ha generado una ola de preocupación entre los contratistas por prestación de servicios y trabajadores independientes en Colombia. Aunque el aumento busca mejorar el poder adquisitivo, para este sector representa un golpe directo a su bolsillo debido al alza proporcional en los aportes a la seguridad social.
El costo de la seguridad social en 2026
Al ser el salario mínimo la base mínima de cotización permitida por la ley, ningún trabajador independiente puede pagar salud y pensión sobre una cifra inferior a los $1,7 millones. Esto implica un salto significativo en la planilla mensual:
- En 2025: El aporte total era de aproximadamente $413.000.
- En 2026: El pago asciende a $508.000.
Este incremento de $95.000 mensuales impacta la rentabilidad de los contratos, especialmente porque muchos de estos no se ajustan en la misma proporción que el salario mínimo.
Desbalance entre ingresos y obligaciones
Varios contratistas han manifestado su frustración al notar que, mientras sus aportes obligatorios suben un 23 %, sus honorarios contractuales suelen aumentar bajo porcentajes menores, como el 7 %. Esta brecha reduce el ingreso neto real del trabajador.
Además del pago de salud y pensión, los independientes deben enfrentar el alza generalizada en el costo de vida. Al subir el salario mínimo, también se encarecen los arriendos, servicios públicos y otros gastos básicos que estos trabajadores deben cubrir sin el beneficio del auxilio de transporte o prestaciones sociales pagadas por un empleador.
Ante este panorama, gremios y trabajadores independientes hacen un llamado al Gobierno para revisar los criterios de cotización y proponer iniciativas que protejan la estabilidad financiera de quienes laboran bajo la modalidad de prestación de servicios.
