El legado de Maura Orejuela de Caldas va mucho más allá de lo gastronómico. Si bien es cierto que era una de las principales referentes de la cocina tradicional del Pacífico colombiano, su cocina se convirtió en un espacio de amor, historia, memoria colectiva y resistencia, donde estaba presente el saber ancestral.
Por más de setenta años, sus fogones se mantuvieron prendidos y su cocina abierta al mundo, ya que a esta gran mujer le gustaba compartir generosamente con todos los saberes heredados de su abuela, doña Chencha, y del Pacífico colombiano, una región a la que siempre amó.
Gracias a sus historias y manos prodigiosas estos saberes se salvaguardaron y se han convertido en patrimonio inmaterial, una cosmología viva, que integra memorias de las comunidades negras del Pacífico, recetas, técnicas e ingredientes y es una poderosa herramienta cultural y pedagógica que da voz a quienes permanecieron olvidados por muchos años.
Su libro, Sabor a Maura: cocina ancestral Pacífico, es un testimonio de su lucha por preservar las raíces de la cocina de Cauca, su región natal, un legado que está presente en cada uno de sus platos, en cada historia y en cada persona que deleitó su paladar con alguno de sus exquisitos manjares preparados, con su ingrediente principal, el amor.
Maura fue también una embajadora cultural del pueblo colombiano, llevó la cocina tradicional del pacífico a diversos países, convirtiéndola en un componente central del patrimonio inmaterial afrocolombiano, lo hizo con gran humildad y como un acto de resistencia y orgullo por sus raíces y su comunidad.
