Las deudas millonarias de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) con la red de salud pública del Valle del Cauca, que ya superan los seis billones de pesos, han sumido a los hospitales del departamento en una profunda crisis financiera que afecta directamente a su personal.
Médicos y enfermeras enfrentan un crítico retraso en el pago de sus salarios, esperando entre 30 y 60 días como mínimo para recibir su nómina. La situación ha escalado al punto de que, según María Cristina Lesmes, secretaria de salud departamental, los centros médicos carecen de los recursos necesarios incluso para cubrir las cesantías de sus trabajadores.
“El primer giro de febrero no supera los 174 millones de pesos, cuando la facturación es en miles. Lo más triste para nosotros es que la peor parte se la están llevando los trabajadores de salud. Nos toca pagar cesantías ahora, tampoco vamos a tener de dónde pagarlas“, advirtió Lesmes, pidiendo una mayor gestión al Gobierno Nacional para el cobro de las deudas de las EPS intervenidas.
Esta falta de flujo de caja no solo impacta la nómina, sino que también ha forzado la suspensión de servicios de salud privados y ha provocado una sobreocupación en la alta complejidad de los hospitales públicos del Valle del Cauca. El Hospital Universitario del Valle (H.U.V.), por ejemplo, ha alcanzado niveles de hasta 200% de sobreocupación en días críticos.Recientemente, más de 5.000 usuarios de la EPS Emssanar se vieron afectados luego de que la IPS Gesencro les cerrara la prestación de sus servicios debido a la misma cadena de impagos, evidenciando la gravedad de la crisis para la atención de los pacientes en la región. Las autoridades de salud insisten en la urgencia de una intervención gubernamental efectiva para estabilizar la situación y garantizar el derecho a la salud y el pago digno al personal médico.
