El suroccidente de Colombia atraviesa una de las peores escaladas de violencia de los últimos años. Entre el 24 y el 26 de abril, las Fuerzas Militares reportaron un total de 31 ataques terroristas coordinados en solo 72 horas, dejando un trágico saldo de víctimas mortales y heridos. Esta ola de pánico y destrucción ha sumergido a las comunidades de Cauca, Valle del Cauca y Nariño en una grave crisis de orden público.
La ofensiva, atribuida a las disidencias de las Farc, se concentró abrumadoramente en el departamento del Cauca, con 22 acciones registradas. Le siguieron el Valle del Cauca con 7 incidentes y Nariño con 2. El reporte describe una operación simultánea y brutal, caracterizada por el uso de cilindros explosivos, drones, granadas, hostigamientos, bloqueos viales y la quema de vehículos. Los objetivos incluyeron unidades militares, estaciones de Policía, vías clave y la población civil.
El episodio más crítico y doloroso se registró en Cajibío, Cauca, donde un atentado indiscriminado ha dejado hasta el momento 21 personas muertas. Este trágico saldo lo convierte en uno de los peores atentados contra civiles en la región desde el perpetrado en el club El Nogal en 2003.
La cadena de ataques se inició en Cali, con una detonación cerca del cantón militar Pichincha. La violencia escaló rápidamente, incluyendo la quema de un camión para bloquear la movilidad en Jamundí (Valle del Cauca), un ataque con explosivos en El Plateado (Cauca) que hirió a uniformados y a un menor, y el lanzamiento de un artefacto explosivo contra una instalación de Coca Cola en Nariño.
Las autoridades han señalado directamente a los frentes ‘Jaime Martínez’ y ‘Dagoberto Ramos’ de las disidencias de las Farc como responsables de orquestar esta ola de terror. En respuesta, el Ministerio de Defensa mantiene una recompensa de hasta $5.000 millones por información que permita la captura de alias ‘Marlon’, identificado como uno de los articuladores clave. El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, ha exigido al Gobierno Nacional “respuestas inmediatas” y “acciones contundentes, sostenidas y eficaces” para contener la barbarie que desborda la capacidad regional.
