El arquero nacido en Quibdó fue protagonista de una de las noches más memorables del fútbol colombiano. Entró a la serie ante River Plate por la lesión del titular Andrés Mosquera y terminó convirtiéndose en la gran figura de la clasificación cardenal.
Hay historias que parecen escritas por el fútbol. La de Weimar Asprilla es una de ellas.
El arquero chocoano pasó de ser una alternativa en el banco de Independiente Santa Fe a convertirse en el gran protagonista de una noche histórica para el club bogotano: la eliminación de River Plate en el estadio Monumental y la clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
Asprilla, nacido en Quibdó, Chocó, tuvo que asumir la responsabilidad después de la lesión de Andrés Mosquera, arquero habitual de Santa Fe. Lo que inicialmente parecía una solución de emergencia terminó siendo una actuación consagratoria.
Desde el primer partido de la serie, el guardameta respondió. En el encuentro de ida mantuvo su arco en cero y dejó claro que Santa Fe podía confiar en él para afrontar una de las eliminatorias más exigentes de su temporada.
Pero fue en la vuelta, en territorio argentino, donde su nombre quedó grabado en la historia.

River Plate se adelantó en el marcador y sometió durante varios pasajes al equipo colombiano. Sin embargo, Asprilla apareció una y otra vez para mantener con vida al conjunto cardenal.
Santa Fe consiguió igualar el partido mediante Franco Fagúndez y llevó la definición hasta los penales.
Y allí comenzó otra historia.
La tanda de penales se convirtió en una verdadera maratón. Fueron 22 cobros antes de conocer al clasificado. Incluso los arqueros tuvieron que asumir la responsabilidad desde los once metros.
Cuando llegó el momento decisivo, Weimar Asprilla tomó el balón, caminó hacia el punto penal y convirtió el lanzamiento que selló la clasificación de Santa Fe por 8-7.
El arquero que había llegado a la serie como suplente terminó siendo quien escribió la última página de una eliminación histórica.
Para el fútbol del Pacífico colombiano, su protagonismo representa también el talento que continúa surgiendo de una región que ha entregado grandes futbolistas al país.
Desde Quibdó, Asprilla construyó una carrera marcada por la perseverancia, esperando oportunidades y compitiendo por un lugar hasta que llegó el momento de demostrar su capacidad.
Y ese momento llegó en uno de los escenarios más importantes de Sudamérica: el Monumental, ante River Plate y en una definición que exigió al máximo a los dos equipos.
Con la clasificación, Santa Fe continúa su camino en la Copa Sudamericana. Pero más allá del resultado, la noche de Buenos Aires dejó un nuevo nombre en la memoria del fútbol colombiano.
Weimar Asprilla pasó de suplente a héroe.
Y desde Quibdó hasta Bogotá, su actuación representa una de esas historias que recuerdan que, en el fútbol, una oportunidad puede cambiarlo todo.
El arquero chocoano tuvo la suya.
Y no la dejó escapar.
