El municipio de Túquerres, en Nariño, ha marcado un hito en el desarrollo de la conectividad rural con la finalización de cinco tramos de placa huella, sumando cerca de 1.5 kilómetros. Este proyecto no solo es una mejora de infraestructura, sino la materialización de un innovador modelo de inversión concertada que articula al gobierno departamental, autoridades indígenas y la organización comunitaria.
La inversión asciende a $4.380 millones, destinada a mejorar la movilidad en corredores estratégicos que benefician directamente a 16 parcialidades dentro del resguardo indígena y a comunidades no indígenas de la zona. Sectores como María Paguay, San Francisco, Icuán y La Jardinera, entre otros, ahora cuentan con tránsito seguro.
El Gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, destacó el significado político de la obra, centrado en “cumplir lo pactado” y consolidar un acuerdo de co-gobierno con las autoridades indígenas. La meta es clara: “Transformar el territorio implica dejar atrás condiciones precarias y avanzar hacia caminos que permitan a la gente habitar, transitar y proyectar su vida con dignidad”.
Para los habitantes, el impacto es inmediato. Miguel Pantoja, residente de Túquerres, expresó que antes “el barro, el polvo y el deterioro vial limitaban la movilidad”. Hoy, la obra mejora la calidad de vida, permite “sacar los productos y ahorrar tiempo”. Esta mejora es crucial, ya que impacta directamente la economía local basada en la producción agrícola y el intercambio entre zonas frías y cálidas.
Erney Mora, Gobernador del resguardo indígena, confirmó la trascendencia del proyecto, señalando que los tramos permiten recuperar “caminos que históricamente han conectado nuestras comunidades”.
Desde el aspecto técnico, Gabriel Osejo, secretario de Infraestructura de Nariño, explicó que la placa huella garantiza estabilidad y durabilidad en un corredor clave para la conexión regional entre Túquerres y Guaitarilla. El funcionario además anunció la expansión del programa, con nuevos proyectos de ‘Huellas para la Paz’.
El éxito en Túquerres establece un precedente: la paz territorial se construye desde la inversión pública y la participación directa de las comunidades. Silvio Lagos, exgobernador del resguardo, resumió el sentir general: “Esta vía es fundamental porque conecta múltiples municipios y fortalece el intercambio productivo y cultural entre comunidades”. La intervención se convierte en un símbolo de confianza institucional cuando el Estado cumple y las comunidades participan activamente.
