La música, el baile y la cultura se han convertido en poderosas herramientas de transformación social y resocialización para las personas privadas de la libertad en la Cárcel Villa Hermosa de Cali. En este centro penitenciario, dos iniciativas destacan por ofrecer un camino de esperanza: la orquesta Son de Villa y el proyecto Salsa al Patio.
Son de Villa nació cuando 14 internos decidieron reemplazar el “ruido del encierro por el ritmo de la esperanza”. Para Breiner Riascos, vocalista y percusionista, el arte, la recreación y el deporte son una “forma de salir de este lugar, de liberarse”. El dragoneante Cristian Jaramillo, facilitador de cultura, enfatiza que la música y la convivencia les han enseñado a los participantes “la forma de levantarnos y poder dar la cara a la luz”.
El director de la cárcel, Jesús Alberto Córdoba, subraya que estos espacios demuestran que las cárceles “no son bodegas de personas”, sino lugares con “procesos terapéuticos de transformación social”. El talento de la orquesta Son de Villa ha trascendido los muros, permitiéndoles presentarse ante el público, incluso en eventos como la ayuda 2025 en Cali, y reencontrarse con sus familias. Para Juan Carlos Hoyos, vocalista y director, “Salir a la calle para nosotros es una bendición”.
Por su parte, Salsa al Patio fue creado por el bailarín Sebastián Montaño, conocido como Pikachu, mientras cumplía su condena. Él utiliza la salsa como herramienta para capacitar a los internos, buscando incluso la redención de su tiempo de condena. La trabajadora social Stephania Agudelo López describe la música como un mecanismo de comunicación para “contarle al mundo lo que están sintiendo” y para que los internos reconozcan sus errores.
Estos proyectos buscan que la cultura se convierta en una posibilidad real de resignificación personal. El dragoneante Luis Alberto Sandoval, trabajador social, explica que el tratamiento penitenciario busca “evitar la posible reinserción a futuro de conductas nuevas delictivas”. Al final, procesos como el de Son de Villa y Salsa al Patio demuestran que, a través del arte, los participantes pueden pedir “perdón a la sociedad por los errores que cometimos”, un paso hacia la reintegración que comienza mucho antes de recuperar la libertad. (299 palabras)
