La situación de orden público en el norte del Cauca vuelve a encender las alarmas tras confirmarse el secuestro de dos operarios que realizaban labores de mantenimiento en la red eléctrica.
La empresa CEO, perteneciente al grupo Promigas, informó este lunes que dos trabajadores vinculados a una de sus compañías contratistas permanecen privados de la libertad en poder de grupos armados al margen de la ley. El hecho ocurrió el jueves 18 de diciembre en zona rural del municipio de Corinto.
De acuerdo con el reporte oficial, las víctimas integraban una brigada técnica que adelantaba trabajos operativos indispensables para garantizar el suministro de energía en esta región del país. Tras el secuestro, los responsables habrían establecido contacto con la empresa para exigir una suma de dinero a cambio de la liberación de los trabajadores.
La compañía señaló que este hecho constituye una grave vulneración de los derechos humanos y pone en evidencia los riesgos a los que se enfrentan diariamente quienes prestan servicios esenciales en zonas afectadas por el conflicto armado.
Ante la gravedad de la situación, CEO decidió suspender de manera temporal todas sus operaciones en el municipio de Corinto, como medida preventiva para salvaguardar la integridad de su personal. La empresa indicó que las labores solo se reanudarán cuando existan condiciones mínimas de seguridad.
“Estos hechos representan un grave riesgo para la seguridad de quienes trabajan diariamente en la misión de garantizar la continuidad y calidad del servicio eléctrico en el territorio”, expresó la organización a través de un comunicado.
Impacto en la comunidad
La suspensión de las actividades técnicas tendrá un impacto directo en la calidad y continuidad del servicio de energía para miles de habitantes del norte del Cauca. La imposibilidad de ejecutar reparaciones y mantenimientos preventivos podría agravar la situación de la población, afectando tanto su bienestar como el desarrollo económico de la región.
La empresa informó que el caso fue puesto de inmediato en conocimiento de las autoridades competentes, que ya adelantan las acciones correspondientes para dar con el paradero de los trabajadores y lograr su retorno seguro.
Rechazo a la violencia
Desde la gerencia de CEO se expresó un rechazo categórico a estos actos violentos, al señalar que atentan contra la vida y la dignidad de trabajadores y contratistas que cumplen una función social fundamental. Además del impacto humano, la compañía advirtió sobre las consecuencias que estos hechos generan en las comunidades, al poner en riesgo la prestación de un servicio esencial como la electricidad.
Este nuevo episodio de inseguridad en el Cauca vuelve a evidenciar las dificultades que enfrentan las empresas de servicios públicos para operar en territorios donde la presencia de actores armados sigue condicionando la vida cotidiana y la infraestructura del Estado.
