El pasado 5 de julio, falleció en Cali, a los 87 años, Maura Orejuela de Caldas, matrona de la cocina tradicional del Pacífico colombiano. Su adiós, más allá de la tristeza, deja un legado de sabores ancestrales, resistencia cultural y amor por la gastronomía de nuestra tierra.
Maura Hermencia Orejuela de Caldas nació en 1938, en Guapi, en el litoral pacífico del Cauca. Allí, en el fogón de su abuela, doña Chencha, descubrió el arte de la cocina tradicional, las historias ancestrales de su pueblo y el poder de la gastronomía para unir a la comunidad. Se formó también como pedagoga en la Normal de Señoritas.
En 1979, abrió en Cali el restaurante en El Potrillo, que luego fue rebautizado como Los Secretos del Mar, un lugar único en la ciudad, que dio a conocer la gastronomía tradicional del Pacífico. En una entrevista comentó entre risas que “los caleños no sabían comer ni pescado ni camarones”. La periodista Isabella Bernal, en 2013, explica que Maura dio a conocer su propuesta gastronómica “regalando ceviches en salsa de tomate y azafrán”, que a la postre se convertiría en su “plato insignia”.
Los secretos del Mar se convirtió en un punto de encuentro para quienes deseaban descubrir los sabores originales de la cocina del Pacífico, platos como el sancocho de ñato, la piangua y el encocado deleitaron a una ciudad, en la durante siglos la cocina tradicional negra e indígena había sido ignorada o despreciada por prejuicios racistas y clasistas.
La propuesta gastronómica de Maura Orejuela de Caldas fue más allá de encantar los paladares de los colombianos, ella se preocupó por formar a las nuevas generaciones en las artes de la cocina tradicional de Pacífico, un legado que permanecerá por siempre.
